lunes, 25 de abril de 2011

al que está más allá de las altas montañas con todo el corazon de la llanura.

Repliego en mi memoria  cinco mil paráfrasis seguidas
y  escapa  mi  cabeza cada cero segundos, 
no encuentro una sola palabra con la dejarte perpetuo
y definido.
Déjame acariciarte como a mi copa de vino
mientras miras ausente  el tiempo que se acaba,
y déjame acunarte como siempre y escuchar
el ensayo maltrecho de tu dulzaina muda.
Permíteme  otra copa, y que no llore,
celebro  con el aire  que un día respiramos
contra todos los pronósticos.

3 comentarios:

Mikaela-z dijo...

te falta un que?

Belleza y nostalgia. Besicos

columna dijo...

Sigo tu blog con un nudo en la garganta y otro en los ojos, como dice Pilar, a veces el dolor es tan fértil que llegamos a amarlo.

NINGUNO dijo...

Es la tercera vez que intento insertar un comentario, ¡recoña!
Vamos a ver si te enlazo en mi blog en el apartado "El jardín de Melibea" como corresponde a una dama enamorada.
Abrazos a capazos y bienvenida a la nube.
Mariano Ibeas